Al llegar el amanecer temo despertar por si no te he soñado.
Normalmente no consigo recordar mis sueños o simplemente los olvido al cabo de un instante.
Con frecuencia despierto altivo, con ganas y siento como una enorme sonrisa se dibuja aquí y allá, en mí. Entonces, se que te he soñado y el resto del día es una fiesta, una algarabía.
Otras en cambio, al despertar me siento vacío, triste y una lágrima se dibuja aquí y allá, en mí. Entonces se que no te soñé y el resto del día es una pesadilla.
Y sueño con volver a dormir aún temiendo que al despertar siga sin soñarte, pero con la esperanza de amanecer altivo y con ganas, de sentir una espléndida sonrisa aquí y allá, en mí.
Invariablemente, aquí y allá, me resulta una distancia insalvable, como una pesadilla. Quizás porque allá está mi corazón y aquí, apenas un sueño.
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