30 de Abril de 2009, Jueves
Se me va la lengua. Ardo en deseos de contarte todo lo que estoy sintiendo. Percibo con fuerza la necesidad de compartirlo contigo. Y si fuera posible, mirarte a los ojos mientras lo hago, para saciar mi necesidad de saberte, para luego escucharte atentamente deseoso de no morir en tus palabras, de descubrir una sonrisa en tu rostro. Lo imagino una y mil veces sintiendo como se me hincha el pecho de la emoción. Las más de las veces hasta siento como si me faltara el aire y es entonces cuando lo suelto permitiéndome respirar, sonriendo como si de verdad estuviera sucediendo.
- ¿Ande vas?- me dije esta mañana cuando se me escapó un "te echaré de menos" al despedirnos. Porque, realmente se escapó de mis pensamientos y fué a parar a tu pantalla sin que fuera algo premeditado. Ese sentimiento había sido retenido contra su voluntad durante mucho tiempo, durante el que me había obligado a ser coherente y comedido. Hoy sencillamente, no fuí capaz de retenerlo y huyó buscándote.
Espero no haber irrumpido otra vez sin tu permiso.
Conjugaciones de futuro imperfecto..
2 de Junio de 2009, Martes
Muro de las lamentaciones irremediablemente repetitivo, incesante. Más allá de la madrugada.
Luna in crescendo. Nubes esparcidas que me permiten en zigzagueante armonía observar algunas estrellas que oportunamente evocan a un verano próximo y excitante, que no se si quiero que llegue. La mar en parsimoniosa calma apenas acaricia la orilla, que parece agradecer la calma, por fin. La suave brisa a duras penas capaz de refrescar el aire que durante todo el día el sol fué calentando. A lo lejos, las ya familiares luces de las casitas de Mala y como queriendo perdurar, el resplandor de un sol que ya hace horas que se ocultó, insitiendo en siluetear las suaves formas de los volcanes ahora dormidos, que sin pretenderlo me recuerdan a ti...
Volcanes que un día lejano, escupieron lava incandescente y cenizas, demostrando ser capaces de crear, de expandirse, llenándolo todo, vertiendo un manto que al contacto con el aire se solidificó creando una corteza inexpugnable, impenetrable que ahora impide que la lluvia orade sus formas. Volcanes que un día mostraron su furia, su pasión, su deseo, su fuerza y que hoy existen porque si, sin pretensiones, sin futuro cierto.
Una conjugación del pasado que sin embargo enmarca un presente sin futuro.
Porque durante todo este tiempo me empeñé en conjugar un pasado platónico con matices de presente perfecto y de futuro incierto de un verbo erroneamente irregular: amar, sin siquiera darme cuenta de que lo que realmente había sido perfecto era el pasado, incierto el presente y platónico el futuro.
Pero qué te voy a explicar, si ya todo ha cobrado sentido al fin. Tu misma, hoy, has conjugado a la perfección un pasado estupendo que consiguió devolverme a un presente sin pretensiones de futuro.
No pienses que te culpo. Nada más lejos de mi sentimiento, de mi pretensión.
No quise ver. Fuí yo quien creó mentiras de esperanza, visiones imaginarias, ilusiones infundadas. Fuí yo quien cada noche se dormía deseando soñarte sin saber que jamás estarías en la mañana. Quien planeó. Quien construyó historias para sonreir y se dejó pasear en la madrugada. Fuí yo quien negó la evidencia y soñó con ser dragón de una preciosa princesa enamorada...
Siento, que no he aprendido nada, pues aún ahora sigo aquí enamorado de ti como si nada pasara.
Lejos, muy lejos queda ya el brillo de tu mirada y el calor de tus labios, que despertaron en mi, pasión y ansiedad de un mañana.
No puedo evitar pensar en que todo esto no se acaba. Pero.., no te inquietes. Sigo estando aquí, pero como si nada pasara.., como si no pasara nada.
Muro de las lamentaciones irremediablemente repetitivo, incesante. Más allá de la madrugada.
Luna in crescendo. Nubes esparcidas que me permiten en zigzagueante armonía observar algunas estrellas que oportunamente evocan a un verano próximo y excitante, que no se si quiero que llegue. La mar en parsimoniosa calma apenas acaricia la orilla, que parece agradecer la calma, por fin. La suave brisa a duras penas capaz de refrescar el aire que durante todo el día el sol fué calentando. A lo lejos, las ya familiares luces de las casitas de Mala y como queriendo perdurar, el resplandor de un sol que ya hace horas que se ocultó, insitiendo en siluetear las suaves formas de los volcanes ahora dormidos, que sin pretenderlo me recuerdan a ti...
Volcanes que un día lejano, escupieron lava incandescente y cenizas, demostrando ser capaces de crear, de expandirse, llenándolo todo, vertiendo un manto que al contacto con el aire se solidificó creando una corteza inexpugnable, impenetrable que ahora impide que la lluvia orade sus formas. Volcanes que un día mostraron su furia, su pasión, su deseo, su fuerza y que hoy existen porque si, sin pretensiones, sin futuro cierto.
Una conjugación del pasado que sin embargo enmarca un presente sin futuro.
Porque durante todo este tiempo me empeñé en conjugar un pasado platónico con matices de presente perfecto y de futuro incierto de un verbo erroneamente irregular: amar, sin siquiera darme cuenta de que lo que realmente había sido perfecto era el pasado, incierto el presente y platónico el futuro.
Pero qué te voy a explicar, si ya todo ha cobrado sentido al fin. Tu misma, hoy, has conjugado a la perfección un pasado estupendo que consiguió devolverme a un presente sin pretensiones de futuro.
No pienses que te culpo. Nada más lejos de mi sentimiento, de mi pretensión.
No quise ver. Fuí yo quien creó mentiras de esperanza, visiones imaginarias, ilusiones infundadas. Fuí yo quien cada noche se dormía deseando soñarte sin saber que jamás estarías en la mañana. Quien planeó. Quien construyó historias para sonreir y se dejó pasear en la madrugada. Fuí yo quien negó la evidencia y soñó con ser dragón de una preciosa princesa enamorada...
Siento, que no he aprendido nada, pues aún ahora sigo aquí enamorado de ti como si nada pasara.
Lejos, muy lejos queda ya el brillo de tu mirada y el calor de tus labios, que despertaron en mi, pasión y ansiedad de un mañana.
No puedo evitar pensar en que todo esto no se acaba. Pero.., no te inquietes. Sigo estando aquí, pero como si nada pasara.., como si no pasara nada.
por no haber sabido...
14 de Mayo de 2009
He de pedirte perdón... Pedirte disculpas, ya sabes. De esas que se piden cuando uno siente que está haciendo algo que está mal pero que justifica por el hecho de no poder evitarlo.
Perdón por dar rienda suelta a mis sentimientos. Por permitir que, desbocados, autoricen y aún más animen a mi locuaz forma de expresión a transmitirte mis más profundos deseos.
Disculpas por no escucharte cuando algo menos de mil veces me has pedido que no irrumpa en tu vida. Por no saber contenerme y aprovechar la más mínima oportunidad para colar sutilmente (y a veces no tanto) en nuestras conversaciones retazos de mi incontrolable deseo de ser alguien en tu vida. Y por mi falta de sutileza.
Perdón por atreverme a cuestionar que no me llamaras y por pasar los días mirando la bandeja de los mensajes recibidos. Y la de las llamadas perdidas.
También he de pedirte disculpas por dudar. Por dudar de tus sentimientos y mucho más por pretender olvidarte.
Necesito que me perdones por mi exigente necesidad de saber que estás bien. Y también por aprenderme de memoria todos tus gestos, por llegar a enamorarme hasta de tus desplantes. Necesito que disculpes mi manía de escribirte casi cada día, aún a sabiendas de que no lo vas a leer. Y por mis repetitivos "buenos días" buscándote en el messenger.
Me gustaría que pudieras perdonarme que haya dejado de ir al muelle porque me duele estar allí solo.
Te pido disculpas por necesitarte y por no aprender a vivir sin ti. Y por no haber sido valiente cuando estando cerquita de ti, la cobardía me pudo y no fuí a verte. Y por haberlo conseguido.
Por haber perturbado tu paz, tu quehacer cotidiano, tu vida.
También por sentir que no te merecía y por parecer derrotista, cuando en realidad el júbilo me embargaba.
Y sin embargo, te pido disculpas por no atreverme. Por no haber sabido cual era el andén de tu tren. Por no llegar a tiempo y por no haber sabido leer los mensajes en su momento.
Hasta se me antoja necesario pedirte disculpas por este alegato exculpatorio que adolece de no tener sentido.
Y por último (ya era hora), te pido perdón por este suave beso (¿SK?) que no puedo evitar entregarte como regalo por tantos sentimientos bellos que despiertas en mi...
He de pedirte perdón... Pedirte disculpas, ya sabes. De esas que se piden cuando uno siente que está haciendo algo que está mal pero que justifica por el hecho de no poder evitarlo.
Perdón por dar rienda suelta a mis sentimientos. Por permitir que, desbocados, autoricen y aún más animen a mi locuaz forma de expresión a transmitirte mis más profundos deseos.
Disculpas por no escucharte cuando algo menos de mil veces me has pedido que no irrumpa en tu vida. Por no saber contenerme y aprovechar la más mínima oportunidad para colar sutilmente (y a veces no tanto) en nuestras conversaciones retazos de mi incontrolable deseo de ser alguien en tu vida. Y por mi falta de sutileza.
Perdón por atreverme a cuestionar que no me llamaras y por pasar los días mirando la bandeja de los mensajes recibidos. Y la de las llamadas perdidas.
También he de pedirte disculpas por dudar. Por dudar de tus sentimientos y mucho más por pretender olvidarte.
Necesito que me perdones por mi exigente necesidad de saber que estás bien. Y también por aprenderme de memoria todos tus gestos, por llegar a enamorarme hasta de tus desplantes. Necesito que disculpes mi manía de escribirte casi cada día, aún a sabiendas de que no lo vas a leer. Y por mis repetitivos "buenos días" buscándote en el messenger.
Me gustaría que pudieras perdonarme que haya dejado de ir al muelle porque me duele estar allí solo.
Te pido disculpas por necesitarte y por no aprender a vivir sin ti. Y por no haber sido valiente cuando estando cerquita de ti, la cobardía me pudo y no fuí a verte. Y por haberlo conseguido.
Por haber perturbado tu paz, tu quehacer cotidiano, tu vida.
También por sentir que no te merecía y por parecer derrotista, cuando en realidad el júbilo me embargaba.
Y sin embargo, te pido disculpas por no atreverme. Por no haber sabido cual era el andén de tu tren. Por no llegar a tiempo y por no haber sabido leer los mensajes en su momento.
Hasta se me antoja necesario pedirte disculpas por este alegato exculpatorio que adolece de no tener sentido.
Y por último (ya era hora), te pido perdón por este suave beso (¿SK?) que no puedo evitar entregarte como regalo por tantos sentimientos bellos que despiertas en mi...
Amor
26 de Mayo de 2009
Amor..,
sinuosa palabra que no sé explicar,
ligera fragancia que me inunda,
sueño imperturbable que no acaba,
minutos eternos sin tu llegada,
horas efímeras con tu mirada.
Michel G. Cedrés
Amor..,
sinuosa palabra que no sé explicar,
ligera fragancia que me inunda,
sueño imperturbable que no acaba,
minutos eternos sin tu llegada,
horas efímeras con tu mirada.
Michel G. Cedrés
Suscribirse a:
Entradas (Atom)