Flotando, latente.

Permíteme que flote. Latente. Altisonante. Disfrutando el momento. Por si no vuelve. Latente. Por si se esfuma. Etéreo.
Permíteme que encienda velitas para alumbrarte el camino. Y que quite las piedras que nadie quitó a pataditas. Y que rellene las trampas con arena fina y salada de la playita donde te imagino llegando hasta mi. Flotando. Latente. Altisonante.

17 de mayo de 2015
04:40 am

#nosecuantitos

Huracán devastador

De pronto sentí esa sensación de desequilibrio. Ese vacío que se apodera de tu estómago justo en el momento previo al salto. Ya sabes. Un salto desde muy alto. Llámalo miedo si quieres.
Me senté en el suelo. En un suelo cualquiera. Buscando equilibrio, puse las palmas de las manos completamente abiertas en el mismo suelo, helado. Que subió por mi brazo hasta llegar al hombro. El resto de mi cuerpo ya estaba frio. Paralizado.
En ese momento no atinaba a entender qué estaba ocurriendo. Realmente no me sentía mal. Al contrario. Podía percibir que estaba sonriendo pero al tiempo el huracán se desataba dentro de mi y me estaba devastando.
En ningún momento perdí la visión. Mirando a mi alrededor intenté encontrar porqués, en vano. A lo lejos, el mar. Intenté concentrarme en su rítmico e indeciso movimiento vital, imaginándolo depositar espumitas en la orilla de mi playa. Acompasar mi respiración ahora entrecortada con el ir y venir de las olas fué durante un instante mi prioridad.
De pronto, sin buscarlo, vinieron a mi mente imágenes de mi vida reciente. La semana pasada, el fin de semana, antesdeayer, ayer...

Entonces lo vi claro. Te vi
No recordaba que el amor, se manisfestara con tanta furia.

Y si pasa el tiempo.. y el tiempo se acaba.. y tu no quieres que acabe..

Con frecuencia, uno se resiste a creer en lo evidente. Insiste en proteger aquello que ama. Pero se resiste a reconocerlo, aún sintiendo amor. Lo disfraza de amistad, de ternura e incluso, de cariño. Sentimientos que, claro, también están. Siempre estuvieron junto con el amor, que muchas veces se disfrazó de rechazo, de rabia, de impotencia y casi siempre, de tristeza. Con la eterna excusa, de un no puede ser.

Pero pasan los años y ni siquiera la distancia inducida, consigue mitigar el sentimiento. Por mucho que uno se convence a si mismo, acaba descubriendo que no fue pasajero. Y quisieras abrazarla cuando la tienes cerquita, muy cerquita. Y si la tienes lejos pero alcanzable, más aún quieres abrazarla. Y si roza tu mano, no te quieres derretir, pero lo haces. Y si sonríe franca y tierna mientras te mira, aunque esté cansada,.., te quieres morir, pero resistes. Y si de pronto, teniéndola cerca, con las manos unidas.. tienes que sincronizar el latido.. ¿cómo se hace eso?. Y si pasa el tiempo, y el tiempo se acaba y tu no quieres que acabe ¿cómo se hace eso?.

Y si es que la amo.. ¿cómo se hace eso?

pisquitos de amistad..

Artesanales bolas de arena, matutinos paseos, los tertulianos "pisquitos" de tropical, el wifi, thermomeriendas en toalla, un piso.., inolvidable sonrisa (sergito),.. otra inolvidable sonrisa.., el pan de guatiza, la ola que siempre vuelve, sotavento, mágica Maguez, cenizas frutales, el inquieto daniel, "tatequietotote", la corona inexplorada, paz interior, sinuoso horizonte volcánico, 30/40..deuce, de bar en bar, la biosfera, el chinijo...

.. sensaciones, sentimientos y vivencias que se agolpan en mi mente ahora que aténtamente observo como se me escapan las últimas orillas de mi isla...

Gracias a todos por contribuir y no dejen de alzar una copa en mi nombre. Felicidades Alexandra.. Que sí Natalio. Que sí. Felicidades para ti también.

La respuesta:

Te echaremos de menos hoy! Maguez nos preguntó por ti, pero con el trajín de los preparativos no le hemos dicho que te fuiste.. Queda la esperanza de que lo pensaras mejor y aparezcas en la fiesta, que parece una boda, más que un cumpleaños. Si no vivineras brindaremos por ti y en septiembre prometemos hacer otra. Besos de todos y hasta muy pronto.

01 de Septiembre de 2007

lo cotidiano de la felicidad

Con los años, he descubierto que la felicidad está en las cosas sencillas. En aquellas cosas que habitualmente pasamos por alto o que simplemente se nos hacen cotidianas. Así, he aprendido a amar cualquier amanecer saboreando el aroma de la tierra al despertar, deleitándome con las primeras luces de la fría mañana. He aprendido a disfrutar con el devenir de las olas, con la espumita que dejan en la orilla pegada a la fina arena. Con el sonido que producen al arrastrar los "callaos" orilla abajo, al volver a la mar. He aprendido a emocionarme con la cara sonriente de un niño, con la felicidad que irradian si les miras a los ojos. Me he entrenado en caminar despacito, apreciando cada rinconcito del camino, cada secreto. Sin embargo, que dificil se me hace acostumbrarme a estar sin ti.

Que sencillo sería que estuvieras a mi lado, cotidiana, feliz.

la acera de enfrente

Se acaba el año. Se nos acaba. Y yo, sentado en mi acera de enfrente, con la cara entre las manos, con los codos apoyados en mis rodillas, me observo. Y repaso mentalmente todas las cosas que hice. Las que hice bien y las que hice mal. Las cosas que dije que haría y que no pude, no supe, no quise. Descubro las cosas de las que ni siquiera me acordé y que ahora, lamento no haber recordado hacer. Cosas que quise hacer y que por razones de otros/as no pude llevar a cabo. Y las lágrimas que derramé. Y las sonrisas, convertidas en carcajadas nerviosas de ojos llorosos. Recuerdo las cosas que no me atreví a hacer, las que no me atreví a decir, por temor a arrepentirme. Ahora lamento no haber dicho o hecho cosas de las que arrepentirme. Es lindo arrepentirse, hasta sonrojarse. Junto con el año, se me acaban las excusas...


Y el próximo año, más. Más excusas, más sonrisas, más sentimientos, más atrevimientos, más lamentos, más temores. La misma acera de enfrente.

Uiquends y laborables.

Entre semana, es decir, de lunes a viernes,siempre conservo la esperanza. Digamos que me siento dispuesto y al tanto del diario acontecer. Espero - mentira, deseo - una llamada tuya, aunque sólo sea para un reconfortante y simple, buenos días. Un qué tal, como estás, que nunca llega.
Parece, y no es reproche, que te empeñaras en no demostrarme que te acuerdas de mi. Y quizás sea así y no te acuerdas de mi y yo soy sólo un engreido. O tal vez que te empeñaras en demostrarme que no te acuerdas de mi. Y quizás ni te acuerdes y yo insisto en ser un engreido. Insisto en enviarte buenos dias que tu amablemente agradeces y ya. Y te tiro de la lengua y tu.., y ya.
Insisto - que pesado -, no es reproche, es sólo deseo. Tal vez un deseo reprochable pero al fin, sólo un deseo.
Cinco días de vigilia que se convierten en una semana con la llegada del "uiquend", vacío, desesperante, hasta que llega el lunes y otra vez, vacío, engreido, dispuesto, desesperado. Sin reproches.

Michel G.Cedrés
Escrito el 16 de Octubre de 2009