Secuestro y huida

30 de Abril de 2009, Jueves

Se me va la lengua. Ardo en deseos de contarte todo lo que estoy sintiendo. Percibo con fuerza la necesidad de compartirlo contigo. Y si fuera posible, mirarte a los ojos mientras lo hago, para saciar mi necesidad de saberte, para luego escucharte atentamente deseoso de no morir en tus palabras, de descubrir una sonrisa en tu rostro. Lo imagino una y mil veces sintiendo como se me hincha el pecho de la emoción. Las más de las veces hasta siento como si me faltara el aire y es entonces cuando lo suelto permitiéndome respirar, sonriendo como si de verdad estuviera sucediendo.
- ¿Ande vas?- me dije esta mañana cuando se me escapó un "te echaré de menos" al despedirnos. Porque, realmente se escapó de mis pensamientos y fué a parar a tu pantalla sin que fuera algo premeditado. Ese sentimiento había sido retenido contra su voluntad durante mucho tiempo, durante el que me había obligado a ser coherente y comedido. Hoy sencillamente, no fuí capaz de retenerlo y huyó buscándote.
Espero no haber irrumpido otra vez sin tu permiso.

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