14 de Mayo de 2009
He de pedirte perdón... Pedirte disculpas, ya sabes. De esas que se piden cuando uno siente que está haciendo algo que está mal pero que justifica por el hecho de no poder evitarlo.
Perdón por dar rienda suelta a mis sentimientos. Por permitir que, desbocados, autoricen y aún más animen a mi locuaz forma de expresión a transmitirte mis más profundos deseos.
Disculpas por no escucharte cuando algo menos de mil veces me has pedido que no irrumpa en tu vida. Por no saber contenerme y aprovechar la más mínima oportunidad para colar sutilmente (y a veces no tanto) en nuestras conversaciones retazos de mi incontrolable deseo de ser alguien en tu vida. Y por mi falta de sutileza.
Perdón por atreverme a cuestionar que no me llamaras y por pasar los días mirando la bandeja de los mensajes recibidos. Y la de las llamadas perdidas.
También he de pedirte disculpas por dudar. Por dudar de tus sentimientos y mucho más por pretender olvidarte.
Necesito que me perdones por mi exigente necesidad de saber que estás bien. Y también por aprenderme de memoria todos tus gestos, por llegar a enamorarme hasta de tus desplantes. Necesito que disculpes mi manía de escribirte casi cada día, aún a sabiendas de que no lo vas a leer. Y por mis repetitivos "buenos días" buscándote en el messenger.
Me gustaría que pudieras perdonarme que haya dejado de ir al muelle porque me duele estar allí solo.
Te pido disculpas por necesitarte y por no aprender a vivir sin ti. Y por no haber sido valiente cuando estando cerquita de ti, la cobardía me pudo y no fuí a verte. Y por haberlo conseguido.
Por haber perturbado tu paz, tu quehacer cotidiano, tu vida.
También por sentir que no te merecía y por parecer derrotista, cuando en realidad el júbilo me embargaba.
Y sin embargo, te pido disculpas por no atreverme. Por no haber sabido cual era el andén de tu tren. Por no llegar a tiempo y por no haber sabido leer los mensajes en su momento.
Hasta se me antoja necesario pedirte disculpas por este alegato exculpatorio que adolece de no tener sentido.
Y por último (ya era hora), te pido perdón por este suave beso (¿SK?) que no puedo evitar entregarte como regalo por tantos sentimientos bellos que despiertas en mi...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario