Regalitos

Acabo de darme cuenta. Son más de las doce y ya es día seis. Mañana te vas.

Disfrutar esta misma mañana de tu compañía a solas, de una manera tan inesperada ha sido todo un regalo. Recorrer Punta Mujeres en busca de unos duraznos que de antemano sabía que no encontraríamos, ha sido una estratagema perdonable pues nada deseaba más que disfrutar de ti para mi solo, por un breve instante.
Sentarnos en la nada idílica "terraza" de un popular y novelero minimarket de pueblo costero eminentemente estival, todo un lujo, cual si se tratara de una coqueta y distinguida terracita de un más aún coqueto y entrañable hotelito de lujo con una vista de ensueño sobre un mar vespertino y dorado por efecto de los rayos de un sol esperanzador.
Simplemente, me encantó compartir contigo el segundo café de la mañana y más aún al descubrir que aún llevabas tu camisón.., que dicho sea de paso, te sienta sensualmente bien.

Por un momento imaginé que vivía otra historia mil veces deseada y desperté justo en el momento en que decidimos irnos. Hubiera deseado inventarme otra excusa para retenerte pero me contuve y te llevé de vuelta a casa, deseoso a la vez que temeroso de hacerte incumplir tus propósitos, esos que tanto respeto y que tanto odio, por igual.

Me encanta arrancarle minutos a tu lado a la vida. Es muy lindo estar a tu lado.., verte sonreir y de pronto poner caritas por mis ridículas ocurrencias.

Gracias por los regalitos.., por compartir.

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